La culebra bastarda

Llegan los primeros días con tiempo primaveral, y comienzan a aparecer los reptiles, que salen del aletargamiento del invierno. Uno de ellos es la culebra bastarda, que puede alcanzar casi los dos metros y medio y pesar tres kilos. Puede ser marrón, grisacea o presentar un color dorsal verdoso. Es una de las culebras más agresivas, si entendemos este concepto como defenderse de los peligros. En principio, esta culebra pone pies en polvorosa cuando hay una posible amenaza, pero si se ve acorralada, se hinchará, resoplará y levantará la parte inferior para defenderse.

La culebra bastarda vive en cualquier ambiente mediterraneo, desde bosques y matorrales hasta zonas abiertas y cultivos, siempre y cuando haya rocas, ramas u hojarascas donde guarecerse. Se alimenta de otros reptiles y pequeños mamíferos, a los que paraliza con su veneno, que inocula desde los dientes posteriores de la mandíbula superior. En cuanto a enemigos, sus principales depredadores son las aves rapaces. Pero, tiene otros peligros. A estas culebras, les gusta calentarse con los primeros rayos de sol de la mañana, y así comenzar su actividad, y para ello, busca piedras o el asfalto de las carreteras, lo que hace frecuentes los atropellos, que junto con la persecución que sufren por el ancestral temor hacia los reptiles y la disminución de sus presas por el abuso de pesticidas, hace que este tipo de culebras esté en regresión. Sin embargo, hay que recordar que las serpientes son piezas fundamentales en el funcionamiento de los ecosistemas, y muchas veces, colaboradores inestimables de los agricultores.

Rodrigo Pérez Grijalbo. Biólogo y profesor del IES Valle del Jiloca.

Extraído del suplemento Frontera Azul de Heraldo de Aragón.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInPin on PinterestShare on TumblrEmail this to someonePrint this page

Comentar

Comentarios