Una gran verdad sobre anatomía canina

 

 

Los que tenemos ya décadas de experiencia canina sabemos bien lo desesperante que puede llegar a ser dar una pastilla a un perro. Se la das dentro de un quesito, creemos que ya se lo ha tragado todo… y sin saber cómo, la pastilla aparece en las comisuras de sus labios. Eso sí, el quesito se lo ha zampado. No sabes si estrangularlo o comértelo a besos por su pericia. Pues, bien, ya les hemos descubierto el truco, jeje, como podemos ver en este divertido dibujo que publica altarriba

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