No olvidemos que Yuyee sigue en prisión

FRANK CUESTA Y YUYEE CON SUS HIJOS

El tiempo no puede diluir esta injusticia, porque, como escribió Frank Cuesta el pasado 14 de septiembre en su facebook, son ya “460 dias en los que mis hijos ESPAÑOLES no han podido ni abrazar, ni besar a su madre que eata tirada en una carcel inmunda por una represalia..”

Recordemos que Yuyee ha sido condenada a 15 años de prisión… en un lugar donde las cárceles son lo más parecido al infierno, y los presos viven en condiciones infrahumanas. Pero, además es que Yuyee no tiene que estar ahí, porque ha sido víctima de un montaje de las autoridades de Tailandia.

Cuando fue detenida, en noviembre de 2012, en el aeropuerto de Bangkok, capital de Tailandia, por supuesto tráfico de drogas, se le denegó el derecho a comunicarse con su abogado, y a una prueba biológica que demostrase que no había consumido drogas. Estuvo incomunicada en prisión durante tres días, y salió tras abonar una cuantiosa fianza, a la espera de juicio.

Cuando llegó el juicio, los 5 miligramos de cocaína – una cantidad que no da para una dosis y cuyo valor sería de unos 35 céntimos- que las autoridades dijeron haber encontrado a Yuyee en el momento de la detención, se convirtieron por arte de magia en 2 gramos, pero ni una prueba de ello, por supuesto. El juicio fue un rosario de irregularidades y la sentencia fue demoledora, 15 años de prisión y 34.000 euros de multa.

Desde el primer momento, Frank Cuesta se volcó en defender la inocencia de Yuyee y denunciar que lo que le ocurría era una represalia de las autoridades tailandesas por su decidido activismo contra el tráfico de animales. En declaraciones al Bangkok Post Frank desveló que él y Yuyee rescataron a un cachorro de leopardo del tráfico ilegal de animales, algo que supuso a un alto cargo una gran pérdida económica. Desde entonces, comenzaron a ser víctimas de amenazas, chantajes, allanamientos… hasta que llegó la detención.

Lo más significativo llega cuando meses después, el juez que dictó la sentencia contra Yuyee fue apartado de su cargo – junto a otros tres magistrados- por corrupción y por recibir dinero a cambio de condenar o no a determinadas personas. Por ejemplo, a una mujer que robó un mango para sus hijos hambrientos la condenaron a diez años, pero a un millonario al que detuvieron por un delito de conducción temeraria que costó la vida a varias personas, se le suspendió la condena por haber confesado voluntariamente y ser su primer delito.

Muchos pensábamos que esto sería el principio del fin de la pesadilla de Yuyee, pero nada ha cambiado. La Justicia sigue sin asomar por ninguna parte y los cazadores ilegales y los traficantes de animales se siguen saliendo con la suya ante la desidia de las autoridades de aquí y de allí, mientras Yuyee sigue en el infierno y sus cuatro hijos crecen sin su madre.

Tailandia forma parte de la ruta del tráfico de animales del sureste asiático y se mueven enormes cantidades de dinero. Además, Tailandia no sólo es país de tránsito, también es consumidor de dichos animales, vivos o disecados y de sus cuernos de marfil y sus visceras… hasta se hacen cuerdas de guitarra con ellas. Espantoso.

Frank Cuesta sigue recogiendo firmas para conseguir que se revise el caso de Yuyee, y ya sólo falta el último empujoncito. Os animo desde aquí a pinchar en este enlace y firmar. No cuesta nada y puede significar mucho. No podemos consentir esta injusticia.

 

 

Imagen: 20minutos.es

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