No es necesario experimentar con animales

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Las alternativas a las pruebas con animales son más eficaces y económicas, llevan menos tiempo y ofrecen resultados más exactos.

Los laboratorios Pharmagene, en Inglaterra, usan exclusivamente tejidos humanos y modelos por ordenador en el desarrollo de medicamentos y pruebas de productos. Explica su cofundador, Gordon Baxter, que el proceso es mucho más eficiente usando tejidos humanos, y que teniendo información sobre genes humanos, no tiene sentido recurrir a animales.

Hasta 1989, Avon mataba 24.000 animales al añor en pruebas de cosméticos, pero ahora, para medir las posibilidades de irritación y toxicidad de sus productos, usan un tejido sintético que imita la reacción de la cornea y de la piel humana.

También se usa, para saber si una sustancia es corrosiva, una prueba in vitro que utiliza una membrana de proteínas que reacciona igual que la piel.

La piel humana artificial para injertos, también es igual de válida para cualquier prueba o experimento, así como los modelos matemáticos y por ordenador. Por ejemplo, el programa de ordenador “Topkat” mide la toxicidad oral, cutánea y la irritación de los ojos.

Los “órganos virtuales” indican cómo se metabolizarán y absorberán los medicamentos sin recurrir a dárselos a animales, y para saber si un cosmético o fármaco puede ser cancerígeno, están los sistemas moleculares que muestran cómo reaccionan las células humanas a esos compuestos.

En medicina, los voluntarios, autopsias, estudios de casos y estadísticas, son mucho más precisos en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, que los experimentos con anmales, ya que estos contraen las enfermedades en condiciones muy distintas a los humanos.

Se ahorra tiempo y dinero

Como decimos, las pruebas sin animales con más económicas y precisas, además de rápidas. Por ejemplo, en estudios sobre el cáncer, probar en animales una sola sustancia puede tardar ocho años y costar más de 364.000 euros, mientras que las pruebas sin animales cuestan entre 182 y 3.600 euros y arrojan resultados en cuestión de días.

Además, cada vez más estudiantes de medicina se niegan a practicar con animales, y muchos de ellos se gradúan sin haberlo hecho. En Reino Unido es ilegal practicar cirugías en animales, y varias de las más importantes universidades, como Harvard, Yale y Stanford, usan ya modernos métodos que no requieren animales.

La conclusión es que los experimentos con animales se realizan ya más por hábito que por considerarse una buena fuente de información. Estamos en el siglo XXI y estos métodos son tan crueles como arcaicos. En unos años, se recordarán estas prácticas como primitivas y monstruosas.

Fuente: animanaturalis.org

Imagen: corrositex.com

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