Navidad más segura para nuestro perro

perro vestido papá noel

Este es uno de los temas recurrentes en este blog, pero es que no es para menos. La Navidad es una fiesta llena de peligros para nuestro perro, lo bueno es que son fácilmente evitables.

Tendremos tiempo de ahondar más en esta cuestión, pero hoy vamos a centrarnos en unos riesgos que no habíamos tratado aún aquí:

Las hojas de los abetos están formadas por unos aguijones finos -acículas- que si son ingeridos por nuestro perro, se les puede clavar en la garganta, el esófago o el intestino. También si los pisan, pueden clavarse en las almohadillas de sus patas o entre los dedos. Así pues, hay que barrer con frecuencia por si se ha caído alguna, y vigilar que nuestro amigo de cuatro patas no mordisquee el árbol.

Las luces del árbol son un peligro evidente. Si las muerden, podrían sufrir una descarga eléctrica o como poco, quemarse.

Otro aspecto que seguro no tenemos en cuenta pero que también afecta a nuestras mascotas, es nuestro estrés. A ellos les gusta la rutina y la tranquilidad, y vernos a nosotros nerviosos con las compras, la preparación de las reuniones familiares, las prisas… les crea un gran desasosiego, ya que les crea inseguridad, y si algo necesitan es sentirse seguros. Ya sabemos que no es fácil estar relajados en plena vorágine de las fiestas, pero lo que sí podemos hacer es buscar cada día un hueco para jugar y sentarnos junto a nuestro perro, para hacerle ver que no pasa nada malo, que le seguimos dedicando tiempo y transmitirle seguridad.

Mucho cuidado también con los petardos y tracas que son propios -no sabemos por qué- de estas celebraciones. Si nuestro perro tiene miedo, dejaremos que esté en el sitio en el que él se sienta más seguro – aunque sea el baño- y pondremos la radio, o la televisión, para enmascarar un poco los ruidos. Le dejaremos también su juguete favorito.

En la calle, hay que extremar el cuidado. Si tiene mucho miedo, habrá que sacarlo a pasear por lugares que sean tranquilos, aunque esto no siempre es posible. Lo mejor es no soltarlo, porque en cualquier momento pueden tirar un petardo, con las consecuencias tan graves que podría conllevar. También debemos asegurarnos de que el arnés o collar y la correa están en perfecto estado, ya que un tirón inesperado, con la fuerza que tienen los perros cuando están asustados y quieren huir, podría romperlos si son de mala calidad o están deteriorados.

También tendremos que hablar de las comidas, pero de momento, vamos a ir poniendo en práctica estos consejos:

  • Cualquier comida nueva, lo más seguro es que le cause diarrea a nuestro perro.
  • El chocolate es tóxico, pero tampoco son mejores el ajo y la cebolla.
  • Jamás debemos darle huesos a nuestro perro, salvo que sean de los creados para ellos como golosina y entretenimiento.

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