Mucho cuidado con las espigas

Las espigas son uno de los peligros que acechan a nuestras mascotas en verano. Su forma de paraguas, les permite, junto con unos ganchos microscópicos, quedar fuertemente enganchadas al pelo de los animales o a la vestimenta de las personas; además con su afilada y dura punta y la imposibilidad de retroceder debido a que se abren a modo de paraguas, se van clavando cada vez con mayor fuerza en el punto en que están ancladas. Esta es la clave de los problemas médicos que se nos producen en nuestros animales, aun cuando en principio pudiera parecer algo insignificante.

Se encuentran espigas en lugares tan variados como los oídos, fosas nasales, entre los dedos…  En general están más expuestos a estos problemas los animales con el pelo más largo y de tamaño más pequeño, si bien las encontramos en todo tipo de perros.

Las principales patologías que producen son:

Otitis, al introducirse en los oídos. Son el lugar en el que las encontramos con más frecuencia.  Al ir avanzando por el interior del conducto auditivo pueden llegar a perforar el tímpano, que es la membrana que separa el oído externo del oído medio. El primer síntoma que debemos identificar con rapidez es la sacudida enérgica de la cabeza y el caminar con esta inclinada. Además pueden gritar o llorar y rascarse con desazón. El veterinario deberá extraerlas con el “otoscopio“, un aparato que permite ver el interior del oído, y unas pinzas especiales muy finas y de gran longitud, llamadas “pinzas de cocodrilo”. Sin lugar a dudas las espigas auriculares son una de las principales causas de otitis en los perros.

Introducción en las fosas nasales, cuando se inspira el aire al respirar al lado de las espigas. Es más frecuente de lo que se podría suponer y provoca una fuerte rinitis o irritación de la nariz, siendo los principales síntomas los estornudos exagerados, de aparición repentina, pudiendo acompañarse de secreción o hemorragia nasal. La extracción en este caso es más complicada que en el oído, precisando de anestesia general.

Ojos, no es raro que las espigas se alojen en el espacio entre el globo ocular u ojo propiamente dicho y los párpados, tanto superior o inferior como bajo el “tercer párpado” propio de los perros. Es fácil imaginar que produce muchísimas molestias, dolor y si no es extraída con rapidez, úlceras corneales. Es importante hacer una buena exploración del ojo pues en ocasiones se introducen en el fondo del saco conjuntival, siendo complicado localizarlas. En algunos casos origina abscesos retrobulbares, que son infecciones de la parte posterior del ojo con pronóstico reservado, y que precisan tratamiento antibiótico y/o quirúrgico.

En el interior de la boca, clavándose en las encías y provocando abscesos o infecciones, con trastornos de la deglución. En ocasiones las hemos encontrado incluso en los conductos de las glándulas salivares, provocando infecciones e inflamaciones de estas glándulas.

Espigas interdigitales, que son quizá las que vemos con mayor frecuencia tras las auriculares. Se producen cuando la espiga se queda en un primer momento enganchada en el pelo entre dos dedos, para posteriormente ir presionando y atravesando la piel hasta introducirse en la pata y producir una infección. Se localizan porque el perro se muerde o lame la región, cojea y sangra o supura por una herida o fístula que encontramos entre los dedos. Es imprescindible la extracción quirúrgica de la espiga para conseguir la curación y evitar que pueda seguir migrando.

– Otras localizaciones menos frecuentes son en el prepucio o envoltura de piel que rodea al pene, provocando gran inflamación y muchas molestias; introduciéndose en vagina; bajo la piel en distintos puntos del organismo como el abdomen o cuello; e incluso en el interior del propio abdomen o en el tórax, originando nódulos o abscesos de importancia clínica.

Será imprescindible tomar algunas medidas de prevención. Cuando paseemos con nuestro perro deberemos evitar aquellas zonas que sepamos tengan muchas plantas de este tipo y en el caso de tropezar con espigas, algo inevitable en muchos casos, deberemos revisar completamente el manto de nuestro perro al terminar el paseo, prestando especial atención a las orejas, tanto en su cara externa como interna y a los espacios interdigitales; pudiendo ser necesario en algunos casos un cepillado a fondo. El afeitado de la cara interna de las orejas y de las manos en los perros de pelo largo, también puede ayudar algo.

El aspecto más importante será constatar los primeros síntomas en el caso de que una espiga haya superado nuestras precauciones, por lo que estaremos atentos a las sacudidas de la cabeza o a llevar esta inclinada, a las molestias en una extremidad o cojeras, a los estornudos o secreciones nasales, irritación ocular, a heridas en cualquier parte del cuerpo o a cualquier otro signo que nos parezca de importancia. La extracción precoz de una espiga evitará que aparezcan con posterioridad problemas mucho más graves.

Centrodeacogida.org

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInPin on PinterestShare on TumblrEmail this to someonePrint this page

Comentar

Comentarios