Viajar en coche con nuestra mascota

 

 

Ahora que llega la época de los desplazamientos a nuestro lugar de vacaciones, tendremos que recopilar consejos para que ni nuestro amigo ni nosotros pasemos un mal rato. Si es su primer viaje en coche, hay que “prepararle” días antes, empezando con un trayecto corto e ir alargándolos, para que se vaya acostumbrando y también para ver su reacción.

No hay que darle de comer antes del viaje, pero si por algo hay que hacerlo, que sea con tres o cuatro horas de antelación, y diez si es de lo que se marean. Mejor si cubrimos el asiento donde va a estar con una sábana vieja o algo impermeable, y antes de emprender la marcha, hay que sacarle y que haga sus cositas. Ya en el coche, hay que bajar un poco las ventanillas para que haya ventilación -recordar, en este punto, que nunca debe estar solo en el coche, estén o no los cristales bajados, porque puede sufrir un golpe de calor que es mortal- y es muy importante hacer un alto en el camino cada dos horas para darle una vuelta y que beba agua, algo que también es esencial para las personas.

Si se marea, o no sabemos si se marea, lo mejor es pedirle al veterinario que nos recete un fármaco antimareo, más vale prevenir.

La ley dice que el animal no puede ir suelto ni en el asiento del copiloto, y que no debe poder interferir en ningún momento en la conducción. Puede ir en el asiento trasero, en el lado opuesto al conductor, atado con un arnés que hace las veces de cinturón de seguridad, y si es grande, en el maletero, separado de los ocupantes por un separador o malla, y los gatitos, en un transportín que puede ponerse en el suelo en en el asiento trasero.

Cuando viajemos con nuetra mascota, siempre debemos llevar papel o toallitas húmedas, un juguete para que se sienta a gusto, un recipiente para el agua y su mantita o cama, para que se sienta seguro.

 

 

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