Bonita y ejemplarizante historia

En el número 84 de la revista Psychologies, podemos leer una preciosa historia sobre una mujer que ha superado su fobia a los animales y ahora no entiende cómo ha podido vivir sin un perro. Mónica Bravo, de 42 años, tenía fobia a los animales desde pequeña, incluso cuando veía uno, cambiaba de acera. Pero, su hija los adoraba y quería tener uno. Mónica se negaba rotundamente, pero cuando la pequeña enfermó gravemente, los propios médicos le aconsejaron regalarle un perro a la niña para tratar de devolverle la ilusión. Mónica tuvo que ceder, pero tal era el asco que le producía que el día que tuvo que ir a buscar al cachorro, estuvo vomitando. Las siguientes semanas estuvo evitando al cachorro, que estaba en la habitación de su hija, que estaba encantada, le paseaba, le daba de comer… le estaba ayudando mucho en la recuperación. Pero, llegó el día en que Mónica tuvo que enfrentarse a su miedo. El perrito se quedó atrapado debajo de la cama y no podía salir “como me daba pánico que le ocurriera algo, no tuve más remedio que sacarle con las manos. Y no fue para tanto. Le miré a los ojos y dije vaya, no me ha mordido, y es sólo un cachorro”. En ese momento comenzó a quererle. Ahora no concibe su vida sin él, se para a saludar a todos los perros y considera que nadie debería morirse sin haber convivido con uno “son nobles, te miran con cariño, no piden nada a cambio. Tú les alimentas, les cuidas, es como una maternidad. Me da lástima no haberme dado cuenta antes, porque me he perdido durante muchos años una convivencia enriquecedora”.

Como digo siempre, historias como ésta habría que buzonearlas para tratar de concienciar a los que aún no son capaces de ver todo lo que puede llegar a aportarnos tener a un perrito como uno más de la familia.

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