Los perros grandes también son para los pisos

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No es la primera vez que hablamos de este tema, pero hay que seguir insistiendo porque es terrible ver como miles de adorables perros grandes y medianos, se convierten en invisibles en perreras y protectoras, y esperan en vano tener el hogar que merecen como cualquier perro.

La falsa creencia de que tener un perro grande en un piso es “un crimen” ha provocado esta situación perfectamente reversible si logramos concienciar de que pueden ser el compañero perfecto.

Hay perros pequeños que son puro bullicio, ladran por cualquier cosa, y tiran de la correa como si fuese a apagar un incendio. Y perros grandes que a veces tienes que acercarte para ver si respiran, de lo tranquilos que son.

En cuanto al mito del ejercicio, un perro grande no tiene por qué tener que quemar más energía que uno pequeño. Dos paseos al día -o tres si se tiene tiempo- es suficiente.

Mi experiencia personal es bastante gráfica. Los dos caniches – he tenido tres, pero uno era ciego y el pobre apenas salía de casa-  tiraban de la correa como si pretendiese hacer esquí acuático, ladraban a la más mínima oportunidad y se enfrentaban a perros grandes en cuanto te descuidabas un momento. Eso sí, su comportamiento en casa era buenisimo. Sin embargo, la perrita mestiza tipo de caza, que tuve cuando era niña, era mediana tirando a grande, y jamás tiró de la correa para nada, iba a tu paso, si se acercaba a otros perros era solo para jugar, y no ladró nunca. En casa era tan tranquila que parecía que no había perro, y lo mejor de todo, soportó mis gamberradas, mis juegos con ella, mis “operaciones” – jugaba con ella a operarla, vacunarla, etc- y jamás protestó, la pobre se dejaba hacer, era una verdadera mártir.

En general, los perros grandes son excelente para los niños, los que mejor soportan que les tiren del rabo, y que jueguen con ellos hasta la extenuación. Además, son muy protectores con ellos y hasta buenas “niñeras”.

Eso, sí, un perro grande tiene inconvenientes lógicos: al viajar, es más sencillo que admitan en hoteles y apartamentos perros pequeños que grandes, y es más complicado de llevar en medios de transporte. Ahora que, afortunadamente, cada vez es más normal que puedan ir en autobuses y tranvías, es más fácil ir con un perrito pequeño en un transportin o en brazos, que con un pastor alemán o un mastín. Otro problema surge cuando nuestro perro enferma, sobre todo cuando comienza con achaques de la edad. No es fácil transportar a un perro grande al veterinario cuando se encuentra enfermo, y hay que tener en cuenta que, cuando los perros se hacen mayores, las visitas al veterinario se hacen más frecuentes.

Pero, esos son los únicos inconvenientes. Yo ahora tengo una perrita pequeña con la que soy muy feliz, una princesita adorable a la que no puedo querer más. Pero, porque ha coincidido que la perra a la que acogí en su momento y luego adopté, no pesaba más de seis kilos, si me hubiese encontrado abandonada una perra enorme, ahora sería mi compañera de vida, igual que mi Rita.

Escribo esto, porque muchas personas creen que un perro de tamaño mediano tirando a grande, no puede ser adoptado por personas mayores, cuando pasear con muchos de estos canes es una experiencia relajante y gratificante que fomenta las relaciones con otros dueños de perros, ya que no suelen pelearse, generalmente pasan largos ratos jugando juntos, verlos es realmente divertido.

Y sobretodo, recordemos que un perro lo que quiere es estar junto a su familia, y para eso no hace falta un gran jardín. El perro correra si tú lo alientas, si estás compartiendo el juego, pero lo principal para él siempre eres tú.

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