La generación de “usar y tirar” y los residuos

BASURA-SILLA Y ZAPATOS

La sociedad de las últimos veinticinco años aproximadamente, se ha acostumbrado a que los productos, de los más caros a los más baratos, son “de usar y tirar” llenando el planeta tierra de miles de kilos de residuos.

Cuando éramos pequeños, nadie se planteaba tirar una radio o una plancha si dejaba de funcionar. Se llevaba a reparar. Un televisor, duraba perfectamente 16 años y aún había gente que “le cambiaba el tubo” y seguía tirando con ella. Mis intentos de reparar mis dos últimos televisores de pantalla de plasma, fueron infructuosos. En dos servicios técnicos distintos me dijeron que no se molestaban ni en abrirla porque “estas teles no merece la pena arreglarlas”.

Tres DVDs he llevado a reciclar tras ocurrirme exactamente lo mismo. Vamos, igualito que con los VHS que llegábamos a ponerles una goma en los cabezales para que aguantasen otra temporada más.

Por supuesto, en aquellos años, se salía a comprar con un “capazo” pero luego llegaron las bolsas de plástico y abusamos de ellas de tal manera que hubo que ponerles precio para reducir su uso.

Y así con todo. Los trapos que limpian el polvo y luego se tiran a la basura, las toallitas con las que se limpia el baño y los cristales…

Antes,  se “devolvían los cascos”. Los niños y adolescentes flipan cuando les cuentan que los refrescos de cola venían en botellas de cristal que se devolvían… pero puede que la próxima generación vuelva a los envases “retornables”. No es ninguna broma, en países como Alemania, Finlandia o Dinamarca, nunca han dejado de hacerlo, y cada vez está más cerca que llegue a buen puerto una ley que implante de nuevo ese sistema.

vertedero basura

Es indispensable que reciclemos todo, y generar la menor basura posible. Los vertederos, enterrar la basura bajo tierra, es una práctica que tiene que desaparecer por falta de espacio y los olores que genera, entre otros inconvenientes.

La incineración reduce considerablemente el volumen de las basuras, pero genera mucha contaminación al quemarse.

Lo que hay que hacer para que no ocurra como en aquel capítulo de Los Simpson en el que la basura acaba saliendo por todas partes porque no cabe, es reciclar todo lo que se pueda. Convertir la basura en energía mediante Gasificación por plasma y otros procedimientos, transformar los desechos orgánicos y de cocina en abono natural, reciclar, por supuesto, cartón, plásticos y vidrios, reparar y alargar al máximo la vida útil de los aparatos electrónicos y electrodomésticos y, cuando ya no puedan ser reparados, llevarlos a un punto limpio – asegurándonos de que se va a reciclar de verdad- y no recurrir a productos de usar y tirar como toallitas o trapos si su uso no es indispensable.

Por supuesto, todo es reciclable, así que si se invirtiese en equipamiento e infraestructuras, no tendríamos que tener tantos miramientos, porque, por ejemplo, si los residuos se convierten en energía, se puede usar una y otra vez. Depositando todo en el contenedor adecuado, podría aprovecharse al máximo.

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