La emocionante y esperanzadora leyenda del Puente del Arco Iris

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La leyenda del Puente del Arco Iris siempre nos hace llorar pero al mismo tiempo es un consuelo cuando hemos tenido que dejar marchar a nuestros adorados animales.

Cuenta esta leyenda que cuando nuestros pequeños amigos se tienen que despedir de nosotros aquí en la tierra, cruzan el Puente del Arco Iris. Allí hay verdes prados donde pueden correr y jugar juntos y disfrutar de su inocencia. Por muy enfermos que estuviesen cuando se marcharon de nuestro lado, cuando cruzan el Puente recuperan la salud y la vitalidad.

Nuestros pequeños están alegres y felices, pero nos echan mucho de menos. Pero, un día, detendrán su juego porque mirarán a la lejanía y nos verán. Entonces, vendrán corriendo a recibirnos, nos llenarán de lengüetazos y estaremos juntos por toda la eternidad.

La leyenda del Puente del Arco Iris
Justo a este lado del cielo existe un lugar donde hay un PUENTE que une el Cielo con la Tierra. Es llamado EL PUENTE DEL ARCO IRIS y se llama así porque está hecho con todos los colores del Arco del Señor.
Cuando un animal muere y ha estado especialmente unido a alguien aquí, esta mascota va al PUENTE DEL ARCO IRIS. Está lleno de praderas, colinas y valles cubiertos de verde y fresca hierba donde nuestros especiales amigos pueden jugar y correr juntos. Allí también hay agua y comida y el tiempo es agradable y cálido, como si siempre fuera primavera, para que nuestros amigos se sientan a gusto. Allí los animales viejos o enfermos vuelven a tener juventud y vigor, y aquellos que han sido heridos o mutilados, son recompuestos y recuperan su fortaleza de nuevo, tal y como nosotros los recordamos en nuestros sueños de días que ya se fueron.
Allí los animales están felices y contentos excepto por una pequeña cosa: ellos añoran a alguien, a esa persona especial que amaron y que un día tuvieron que dejar atrás.
Y mientras corretean y juegan juntos, llega el día en que uno de ellos de repente se detiene y mira a lo lejos. Sus brillantes ojos atentos, su ansioso cuerpo se estremece, sus orejas alerta. Súbitamente se separa del grupo y volando sobre la verde hierba, sus patas le llevan cada vez más y más deprisa. TE HA VISTO, y cuando tú y tu especial amigo finalmente os encontráis, os fundís en un jubiloso abrazo, que nunca se volverá a romper. Besos de felicidad llueven sobre tu cara, tus manos vuelven a acariciar su amada cabeza y tú una vez más miras dentro de los sinceros ojos de tu mascota, durante tanto tiempo lejos de tu vida pero nunca ausente de tu corazón.

 

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