El Urogallo también está en peligro de extinción

Urogallo

A pesar que está prohibida su caza desde 1979 y que es especie protegida desde 1986, la población de Urogallos en España está lejos de incrementarse.

El Urogallo es un ave que vuela poco y a baja altura, vive en zonas montañosas con bosques claros, y se alimenta de brotes de árboles y otras especies herbáceas, aunque en verano también recurre a las larvas de hormiga e incluso a las lagartijas.

Este ave ha visto disminuir su población hasta caer a niveles alarmantes. Son varios los factores que influyen en ello. Por ejemplo, las hembras ponen los huevos en un hoyo en el suelo y son objetivo fácil para otros animales, y además los polluelos tienen una mortalidad muy alta en sus primeras semanas, pero es, una vez más, la acción del hombre, destruyendo o alterando su hábitat, la que está llevando al Urogallo poco a poco a su desaparición.

La deforestación, la ganadería, la urbanización y despeje de zonas para diversos usos, la cacería del jabalí, el senderismo o el alpinismo, modifican su entorno y alteran su ritmo de vida e incluso les impide reproducirse.

Por ello, SEO/Bird Life y WWF reclaman a las autoridades competentes que elaboren de manera urgente un censo de la población de urogallos  y que adopten “medidas drásticas” para evitar una extinción que podría ser inminente.

Estas organizaciones avisan que las poblaciones pirenáicas y cantábricas, siguen “en declive lento pero continuado” y que la situación es especialmente grave en la población cantábrica. Señalan también que la especie ha desaparecido de zonas amplias de Castilla y León, que en Cataluña y Aragón el declive es claro, que ha desparecido de Galicia y que su población es residual en Cantabria y Navarra. Se desconoce la situación que se vive en Asturias.

Pero, estos datos son muy imprecisos y por eso dichas organizaciones piden que se realice un censo en toda la península en 2016, para obtener datos reales y un mapa de distribución de la especie. Sólo así se podrá actuar en consecuencia, para evitar que tengamos que lamentar la desaparición del Urogallo.

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