El gato de bengala, el pequeño leopardo

Gato de bengala

El gato de bengala, o bengalí, tan bello como activo y cariñoso, es el resultado de un cruce entre un gato leopardo asiático -salvaje- y un gato negró común. Su origen es reciente, se remonta a 1963, cuando unos científicos estadounidenses trataban de investigar por qué algunos felinos salvajes eran inmunes a la leucemía.

Varias son las características que llaman la atención del gato de bengala. La primera, porque salta a la vista, es su precioso pelaje, atigrado, con un color de base que puede ser naranja, dorado, marfil o crema, y las manchas de leopardo, de color canela, chocolate o negras. Realmente, espectacular. Al tacto, suave como el visón, acariciarlo es una delicia. Sin embargo, al contrario de lo que ocurre con otras razas, la belleza de este manto es fácil de mantener, basta un cepillado semanal para quitar el pelo muerto. Además, este pelo raso y pegado al cuerpo, minimiza bastante el riesgo de alergias.

Otra de las características más llamativas de esta raza que es ¡Adoran el agua!  De hecho, más de un gato de bengala se baña con su dueño y nada le puede gustar más que perseguir una pelotita en el agua de la bañera. Les encanta nadar, pero es mejor asegurarse de que nuestro gato nada bien antes de dejarle meterse en el agua, a ver si nos va a salir torpón.  También tener cuidado con los acuarios, porque ahí se dan la mano su gusto por el agua y su instinto de gato pescador.

Destaca también en estos gatos que pueden convivir con perros perfectamente, así como con otros gatos e incluso con hurones, y tampoco hay problema con la convivencia con niños, sino todo lo contrario, ya que se convertirán en cómplices de sus juegos. En este sentido, es importante que sus uñas estén cortas, para evitar que, jugando, pueda escaparse algún arañazo.

Con los gatos de bengala es imposible aburrirse. Son extremadamente juguetones e hiperactivos, y las risas con ellos están aseguradas. Pero, al mismo tiempo, a pesar de su origen salvaje, son cariñosos y mimosos, siempre buscan la compañía de su familia humana y pueden llegar a ser tan melosos que te muestren la barriguita para que le hagas cosquillas o que te saluden casi con la misma efusividad que un perro. También son muy curiosones, les gusta mirar dentro de las bolsas y si ven algo brillante donde sea, no pararán hasta conseguirlo.

Por supuesto, para poder disfrutar plenamente de la compañía de un gato, sea de bengala o no, es necesaria su esterilización. Con ello se evitan las molestias que conllevan los celos -aullidos día y noche, marcaje por la casa con orina, ansiedad, cambios de comportamiento, peleas, escapadas…- y se evitan problemas tan graves como tumores o infecciones, además de aumentar la longevidad -que en el caso de los gatos de bengala oscila entre los doce y quince años- e impedir la cría indiscriminada de gatos que da lugar a los abandonos.

Podéis encontrar más información sobre el gato de bengala y sobre el mundo de los gatos en general, en wikigato.com

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