Condenado e inhabilitado el cazador que maltrató a 55 perros

El cazador acusado por cometer presuntamente 55 delitos de maltrato animal declarando

 

Condenan a un año y seis meses de cárcel e inhabilitación a un cazador que maltrató a 55 perros, algunos hasta la muerte.

Se condena a 1 año y seis meses de prisión en el Juzgado de lo Penal Nº 3 de Móstoles a Roberto Gonzalez Gálvez, por cometer 55 delitos de maltrato animal.

Se le inhabilita también para el ejercicio de cualquier profesión, oficio o comercio que tenga relación con la tenencia, el cuidado, custodia o compraventa de animales domésticos por tiempo de 4 años y seis meses.

Se impone la pena máxima en atención a la gravedad de los hechos, en atención al gran número de animales afectados, en atención al resultado de fallecimiento de uno de ellos y existir allí dos animales más muertos y en estado de descomposición, en atención al grave riesgo producido por los animales solo evitado por la acción de los Agentes actuantes.

Según consta en la sentencia de 9 folios: “se encontraron con una perrera ilegal con más de cincuenta perros abandonados, desatendidos, algunos fallecidos, otros apunto de hacerlo si no se les asistía, otros lesionados y prácticamente comidos y enfermos por las garrapatas, sin agua ni comida alguna”,  “El acusado alega y remite como excusa a un supuesto tercer ayudante que nunca ha aparecido” y también, “alega que el problema era que iba por la noche y por eso no lo vio”.

Como novedad esta sentencia acredita la figura de un delito continuado, por lo tanto el acusado es autor material y directo de un delito consumado y continuado, siendo la primera vez que una sentencia de este tipo se hace pública.

“Desde El Refugio aplaudimos la tendencia de los jueces a condenar con prisión el maltrato animal. Entre todos lo estamos consiguiendo. Vamos a recurrir esta sentencia porque queremos más”. Concluyó Nacho Paunero, presidente de El Refugio.

 Miembros de El Refugio con Balea una perrita rescatada de la Finca de los Horrores en Villa del Prado

Balea  es una de las perritas superviviente de La Finca de los Horrores que espera en El Refugio encontrar a su familia. Balea es una preciosa perrita de 7 años de edad, muy alegre y cariñosa, Si quieres adoptarla, entra en el www.elrefugio.org

Se condena al cazador, Roberto Gonzalez Gálvez, por un maltrato a 55 perros en “La Finca de los Horrores” en Villa del Prado, con antecedentes penales no computables, el cual utilizaba dichos perros como rehalas para el ejercicio de la caza en monterías.
El cazador detenido por la Guardia Civil de Villa del Prado el 25 de agosto de 2014, acusado por un presunto delito de maltrato animal. Además el 4 de mayo de 2015 a petición de la protectora El Refugio se tomaron las siguientes medidas cautelares: el cierre de “la Finca de los Horrores” y la inhabilitación del  acusado para la tenencia de animales.
En “La Finca de los Horrores”, que carecía de agua corriente, luz, alcantarillado o cualquier otro sistema de eliminación de residuos, fueron hallados un total de 55 perros hacinados en casetas de ladrillo en las que se acumulaba gran cantidad de heces, orines y restos óseos de distintas especies. Varias casetas carecían de techado ni sombras que impidieran la exposición directa al sol, teniendo que soportar los animales (los hechos ocurren en agosto) temperaturas superiores a los 40 grados, presentando todos ellos desnutrición, deshidratación, y sin ninguna medida higiénico sanitaria. Muy próximo a las casetas, junto a la valla de ferralla que delimitaba la perrera, fueron encontrados dos cadáveres de dos perros en avanzado estado de putrefacción.
Los animales que se encontraban vivos fueron reconocidos in situ por el Técnico Veterinario designado por el Ayuntamiento de Villa del Prado presentando el siguiente estado: Dos animales tuvieron que ser trasladados a clínicas veterinarias con síntomas de golpe de calor (hipertermia severa). Cuatro presentaban heridas infectadas de diversa consideración con miásis (gusaneras), sin ninguna evidencia de intento de tratamiento o intento de cura. En su mayoría presentaban signos de desnutrición y deshidratación severa. Los animales estaban a pleno sol sin ventilación adecuada, sin agua ni comida. Dos hembras aparentemente preñadas y varias con hipertrofias mamarias debidas a sucesivas y consecutivas lactaciones. Varios de los cachorros y adultos presentaban mutilaciones de orejas y rabos (práctica habitual entre algunos dueños de rehalas). En los habitáculos techados se encontraron de 6 a 7 animales hacinados de entre 20 a 30 kg por jaula. En los habitáculos de atrás sin techo, al sol y sin agua, un perro en cada uno atado a la pared con una cadena de 1,00 m como mucho sentados sobre sus propias heces, infestados de garrapatas y con heridas de apoyo continuado sobre el hormigón. Uno de ellos cruzado de mastín completamente famélico y deshidratado fue trasladado a los servicios veterinarios urgentemente. No se mantenía en pie. En la zona central fueron encontrados numerosos cachorros de 2 a 3 meses de edad hiperparasitados tanto interna como externamente con la única sombra de un tablero inclinado sobre la ferralla. Igualmente sin acceso al agua. Dos jaulas en el lateral igualmente de ferralla con suelo de arena y tableros. En estas jaulas se encontraban tres perras, igualmente sin agua, que según refirió el responsable (acusado) estaban aisladas porque estaban en celo. A causa del estado del suelo y tablones, las perras presentaban lesiones podales por astillas y dermatitis interdigitales por la falta de higiene. Todos los ejemplares sin excepción estaban plagados de garrapatas.
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