El gorrión alpino

El gorrión alpino es un representante del orden de los paseriformes -grupo al que pertenecen los pájaros más populares, que podemos ver en nuestros parques-  que está adaptado a vivir en las cumbres montañosas. Su hábitat ideal está entre rocas y nieve, por ejemplo, en el pirineo aragonés vive más allá de los 2.200 metros de altitud, aunque en las montañas asiáticas se le ha visto por encima de los 5.000 metros.

Hace su nido en recovecos de piedras y peñascos. Su hábitat, de difícil acceso, dificulta su observación, lo que hace que esta especie sea poco conocida incluso para los estudiosos de la naturaleza. Sin embargo, su belleza salta a la vista, y esa ternura que desprenden los pajaritos de su grupo, como gorriones comunes, ruiseñores, colirrojos o lavanderas.

En verano, se alimentan de insectos y en invierno, de granos. Esto conlleva que su pico modifique su tamaño, forma y color para adaptarse a cada tipo de alimentación. En  invierno, sus mandíbulas son más cortas y robustas, y el naranja sustituye al gris oscuro del verano. Además, en invierno, se agrupan en bandos muy numerosos, y en caso de temporal o fuertes nevadas, descienden a cotas más bajas, con destinos como la Sierra de Guara o el Moncayo, en Aragón,  lo que hace que podamos verlos con más facilidad. Es un lujo disfrutar de su observación en esos lugares.

(Extraído, en parte, del artículo que el biólogo Rodrigo Pérez Grijalvo publicó el 22 de febrero en Heraldo de Aragón)

Imagen: fotonatura.org

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