Consigamos el compromiso en bienestar animal de El Pozo

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Igualdad Animal ha conseguido cien mil firmas en sólo 5 días, pidiendo a El Pozo que adopte una estricta política de bienestar animal.

La campaña  #ElSecretoDeElPozo ha logrado que miles de personas muestren su indignación ante el maltrato animal que pudimos ver el pasado domingo 4 de febrero en el programa “Salvados”. Se puede ver el programa pinchando aquí pero advertimos de la extrema crudeza de las imágenes que se ven en él.

El interés de la ciudadanía en la protección animal es evidente, y Javier Moreno, director de Igualdad Animal, ha señalado que no van a parar “hasta que El Pozo asuma responsabilidades y adopte una estricta política de bienestar animal para que nada de esto vuelva a suceder”.

En el programa, investigadores de Igualdad Animal y el equipo de “Salvados” con Jordi Évole a la cabeza, visitaron una granja industrial de cerdos de Alhama de Murcia, proveedora de la conocida empresa cárnica “El Pozo”. Allí, se encontraron con animales enfermos, con hernias, gigantes, úlceras cubiertas de moscas y larvas, sin recibir, por lo que parece, asistencia veterinaria, animales compartiendo su espacio con cadáveres en putrefacción, incapaces de ponerse en pie, viviendo en corrales llenos de purines estancados, crías de pocos días agonizando sin recibir atención veterinaria…

Igualdad Animal ha interpuesto una querella ante el Juzgado de Instrucción de Totana denunciando los hechos, y exigen a El Pozo que, “como empresa líder en su sector, adopte una política de bienestar animal y acorde a las necesidades de unos animales sensibles e inteligentes”.

Según el Eurobarómetro de 2016, el 94% de los españoles pide más protección para los animales de granja.

El veterinario Ignacio Mercadal ha elaborado un informe en el que evidencia el sufrimiento animal sin que se proporcionaran los cuidados necesarios, e incluso se puede ver comprometida la Salud Pública a juzgar por el estado de los cerdos, y se insta a las autoridades competentes a tomar las medidas oportunas. En la misma línea se pronuncia el director del Departamento de Producción Animal de la Universidad Complutense de Madrid, Ignacio Arija “si me decís que es en China… en la Unión Europea eso no debería existir (…) es denunciable 100%”.

El Pozo se ha defendido de estas acusaciones, acusando a su vez al programa de manipulación, afirmando que son “imágenes capciosas que distorsionan la realidad sobre la actividad empresarial de la compañía”. Aseguran que las imágenes grabadas corresponden a un “área de recuperación sanitaria” y que allí se controla su evolución, y si no mejoran se lleva a cabo su sacrificio sanitario. (Esto casi es aún peor. ¿Alguien cree que los pobres animales pueden recuperarse en un lugar así?)

Desde la empresa, aseguran que los veterinarios oficiales de la Administración inspeccionan a todos los animales antes y después de su sacrificio, y desde la Patronal del Porcino (Interporc) se señala que este sector en España cumple con la legislación más exigente del mundo en bienestar animal y seguridad alimentaria. (Sobre seguridad alimentaria, nos lo creemos, pero sobre bienestar animal…) añadiendo que “hechos aislados y fuera de contexto, tratados en el programa como si fuera la realidad, dañan la imagen de un sector que precisamente es líder en el cuidado y atención de los animales”. (Igual esto es exagerar un poquito, ¿no?)

Nos han sorprendido y no para bien, las declaraciones de la ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, poniéndose claramente de parte de El Pozo, sin dejar abierta la posibilidad de investigar o al menos de afirmar que se van a extremar las medidas de control de las explotaciones cárnicas. Declaró que el reportaje no hace justicia al sector, aunque reconociendo que no lo había visto.

Ojo, que no creemos que haya ningún problema de Salud Pública y estamos convencidos de que los productos pasan por todos los controles sanitarios antes de llegar a los supermercados. De lo que sí dudamos, y mucho, es de cómo se encuentran los animales en estas explotaciones. Creemos que hay razones suficientes para pensar que sufren, que están hacinados y que no tienen la asistencia veterinaria que precisan. Si El Pozo nos demuestra que no es así, seremos los primeros en hacernos eco de sus buenas prácticas en materia de protección animal.


Imagen|cuerpomente

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